No era la felicidad, era sólo una tregua.
La tregua
Mario Benedetti
Mario Benedetti
Barcelona : Alfaguara, 2017. 211 p.
Nota: 💖💖💖
En mi trabajo, lo insoportable no es la rutina; es el problema nuevo.
Hoy fue un día feliz, solo rutina.
Todo fue siempre demasiado obligatorio como para que pudiera sentirme feliz.
Me va resultar insoportable sentirme tan vacío y además dejar de ello una constancia escrita.
Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar en seguida el reloj.
Parece estar inexorablemente convencido de su fracaso; no se otorga la mínima posibilidad de tener éxito, pero sí la obligación de ser empecinado, sin importarle mayormente frente a cuántas negativas debe estrellarse.
La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos de la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible y suicida.
Hasta el momento de acostarme con ella, sea quien sea, lo importante es acostarme con ella; después de hecho el amor, lo importante es irnos, volver cada uno a su cama particular, ignorarnos para siempre.
Se precisa bastante valor (una clase muy especial de valor) para mantenerse en equilibrio, pero no se puede evitar que a los demás les parezca una demostración de cobardía.
La verdadera división de las clases sociales, habría que hacerla teniendo en cuenta la hora en que cada uno se tira de la cama
Para mí lo esencial ha sido siempre que lo que gane me alcance para vivir.
Cuando ella murió, la risa se me cayó de la boca. Anduve casi un año agobiado por tres cosas: el dolor, el trabajo y los hijos. Después volvió el equilibrio; volvió el aplomo, volvió la calma. Pero la risa no volvió.
A uno siempre le gusta quedar bien, y después de quedar bien le gusta quedar mejor frente a quien quiere, frente a quien uno, a su vez, pretende hacer méritos para ser querido.
La vida se va, se está yendo ahora mismo, y yo no puedo soportar esa sensación de escape, de acabamiento, de final.
Estuve frente al espejo y no pude evitar un poco de piedad, un poco de conmiseración hacia es tipo arrugado, de ojos con fatiga, que nunca llegó ni llegará a nada
Porque yo tengo todo el cuadro mental y moral del suicida, menos la fuerza que se precisa para meterse un tiro en la sien.
Desde mañana y hasta el día de mi muerte, el tiempo estará a mis órdenes.
Aburrida SINOPSIS para gente que necesita saber de qué va antes de leer:
Martín Santomé, viudo con tres hijos, en las vísperas de su jubilación comienza a registrar en un diario su vida gris y sin relieve. La vida cotidiana de la rutina en la oficina y la de un hogar desunido y crispado se verán alteradas cuando irrumpe en su rutina la joven Laura Avellaneda, su nueva empleada. Y este hombre, casi sin proponérselo, decide abrir en su vida un paréntesis luminoso.
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